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"BAD WEATHER
SIR!"
por Manuel Vázquez. Enfermero que acompaña la expedición
de Carlos Pauner.
No me queda más remedio que iniciar estas líneas
con una queja. Llevamos muchos días con mal tiempo, por
la mañana algunos rayos de sol aparecen tímidamente
y a partir del medio día los cambios se suceden con una
velocidad vertiginosa. Pasamos de estar en camiseta a tener que
abrigarte seriamente, y si no le da por empezar a llover o nevar
para el resto del día. Horas y horas en la tienda comedor
o dentro del saco en la tienda personal, interpretando el ritmo
de las gotas cuando llueve o los copos cuando nieva, para saber
si amaina o arrecia. Durante el poco tiempo de luz que resta,
ordenando y contando nuestras provisiones, nuestro material sanitario,
otros preparándose las mochilas y el material para que
cuando venga esa previsión de buen tiempo, salir hacia
la montaña con el propósito por el que están
aquí. Algunos matan la inactividad ejercitándose
en la cocina con platos de sus lugares de origen. Competencia
con otra expedición en la elaboración de unas patatas
con chorizo, que abren el apetito de cualquiera al sentarse a
la mesa. Después de comer, la pregunta: ¿Que hora
es? , pronto. A las 17:00, mira a ver si recibes la meteo. Ah!!!
la previsión meteorológica marca el ritmo de vida
de toda expedición, esperando la predicción, realizando
las estrategias y previsiones. De momento esperar.
El grupo más fuerte madruga con idea de salir, pero el
cielo precisamente no inspira ninguna confianza por el tipo de
nubes que hay. La pregunta se la pasan al cocinero; ¿Que
opinas Ghoulam? ¡Bad weather, sir! de forma rotunda y sin
vacilar. No les cabe la menor duda, nunca antes había sido
tan rotundo, solo ambiguo. Vuelta a la tienda y a seguir aguantando
el agua.
Nos llegan noticias de las tierras bajas, donde están padeciendo
de forma muy acentuada los fenómenos meteorológicos,
con temperaturas máximas de hasta 45º C (no me puedo
hacer idea) y lluvias torrenciales que han aumentado el nivel
del río Indo a su paso por Chillas, haciendo peligrar algunas
poblaciones y sus cultivos. No es de extrañar que nosotros
estemos así.
Llamadas continúas, a través de las radios desde
los campos de altura para conocer las novedades en la previsión
meteorológica y volver a recomponer planes. Algunos desmoralizados,
recogen sus pertenencias, tienen que partir, se acaba su tiempo,
el permiso. Se marchan sin haber tenido la oportunidad que venían
buscando. Otra vez será para ello. Nuestro “leader”,
con el temple que le caracteriza y la experiencia que carga a
sus espaldas, juega sus bazas, conocedor de sus posibilidades
sin dilapidar energía en decisiones temperamentales que
no conducen a nada. Espera su oportunidad.
Desde el C-B observamos como algunos descienden por el corredor
de 1000 mts. que une el C-1 y el C-2, cargados, cansados, haciendo
paradas. Seguimos atentos a sus evoluciones, sabedores de las
condiciones en que vuelven. Sin ir más lejos hoy hemos
tenido que poner en marcha un dispositivo de socorro. Mientras
uno descendía, sus compañeros le han perdido la
pista, se han puesto nerviosos y ha saltado la alarma. Afortunadamente
no ha sido más que un susto, aunque también nos
ha servido para poner a prueba nuestra capacidad de organización
y solidaridad en este C-B.
Manuel Vázquez enfermero
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