|
COMPAÑEROS AUSENTES
Chris Bonington fue el lider de varias expediciones britanicas en la decada de los 70. El y su equipo de potentes escaladores britanicos acabaron con algunos de los "problemas pendientes" en la escalada de dificultad del Himalaya, como la cara sur del Anapurna o la cara sudoeste del Everest.
De aquel equipo de bravos britanicos, muchos fueron cayendo en el Himalaya al discurrir aquellos años de escaladas al limite, hasta practicamente la desaparición de toda aquella generación.
Años mas tarde, Bonington, ya en el ocaso de su carrera, quiso subir al Everest, al que tantas expediciones habia dirigido, pero él aun no había ascendido.
Con 60 años alcanzó la cima con un gran esfuerzo, y al llegar a la cima experimentó una gran alegria y a la vez una gran sensación de vacio y tristeza por tantos compañeros ausentes: se asomaba desde la cima a la inmensa pared sudoeste del Everest y veia a los desaparecidos Mike Burke y Dougal Haston, miraba hacia la larga arista norte y veia en sus pináculos a Peter Boardman y Tasker, desaparecidos años antes en ese lugar.
Ayer, 1 de mayo, Carlos y Marta ascendieron a esta tremenda montaña que es el Dhaulagiri, donde tenemos tambien nosotros a tres compañeros ausentes: Pepe Garces, Santi Sagaste y Ricardo Valencia.
Carlos llegó de vuelta al campo 3 a 7.400m a una hora razonable y segura, Marta arriesgó un poco más y alcanzó la cima sobre las 4 de la tarde, teniendo que hacer parte del descenso al campo 3 a oscuras. Los que estabamos en el campo base, a más de 3 Km de distancia vertical, seguíamos con preocupación creciente el descenso de Marta en la oscuridad, acompañada de otros tres escaladores.
Muy tarde ya, sobre las once de la noche, vimos unas luces en la montaña, muy altas aun, procedentes, quizas, de sus lámparas frontales. Nuestra preocupación iba en aumento.
Primero vimos una luz sola, luego tres, y más tarde, un poco mas abajo, otra vez las tres lámparas buscando el descenso seguro, en mitad de la gélida noche, hacia al campo 3.
Unas horas más tarde, recibí por el walkie-talkie la llamada de Carlos y Marta desde el campo 3. Marte, con voz firme y sin demasiadas muestras de cansancio me contaba su cima, contenta y feliz por ser la primera aragonesa en coronar una cima de ochomil metros.
De madrugada y en mitad de mi dormir revuelto por los acontecimientos del dia de cima, entre sueños vi como nuestros compañeros ausentes, Pepe, Santi y Ricardo, que reposan para siempre en las nieves del Dhaulagiri, eran esas tres luces que vimos en la oscuridad y que le indicaban el camino correcto de vuelta a Marta hacia la seguridad del campo 3, para reunirse con Carlos y continuar hoy con el descenso hasta el campo base.
A nuestros compañeros ausentes: cuando estamos en la montaña, os sentimos entre nosotros.
Javier Pérez
|