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REGRESO AL KARAKORUM
Me encuentro en Paju, a 3500 metros abrasado bajo el sol inmisericorde
del karakorum.
Frente a mis ojos, el comienzo del glaciar del baltoro.
Todavía nos separan 3 jornadas de nuestro campo base, el punto
de inicio de esta nueva aventura del Broad Peak. Para ser sinceros, realmente
es como una continuación de lo acontecido hace exactamente 1 año.
En esta ocasión, no fuimos capaces de atinar con un periodo de
tiempo suficientemente bueno para alcanzar los 8047 m de este coloso de
Pakistán. Peleamos, sufrimos, soñamos con lograrlo, casi
lo creímos, pero finalmente, una aplastante realidad nos hizo emprender
el duro camino de vuelta a casa sin cumplir nuestro objetivo. De esta
amarga forma, se cerraba una mala temporada y comenzaba un largo periodo
de descanso, aunque no de tranquilidad. El recuerdo de la campaña
del Broad me ha acompañado todo este tiempo, hasta tal punto que
he decidido volver a él de nuevo, para cerrar un capítulo,
para intentar pasar página en una montaña que ya me ha supuesto
demasiados esfuerzos. Así pues, de nuevo sobre este largo camino
hacia las montañas, ilusionado con tener la suerte mas a favor
y lograr completar lo que hace tiempo ya debía haberse completado.
Dentro de poco tiempo estaremos viendo los mismos paisajes que nos acompañaron
durante muchos días. Escalaremos lugares que ya nos resultaran
conocidos. Seguramente, tendré la sensación de que no haya
pasado el tiempo entre una y otra expedición. Por un lado esto
será positivo, porque conocer una montaña siempre da una
ligera ventaja. Por otro lado, habrá que saber contenerse, no dejar
que la ansiedad por terminar este capítulo nos haga cometer errores.
Por eso hay que armarse de paciencia, de buen hacer y esperar nuestra
oportunidad que llegara a su debido tiempo. Vamos a ir poco a poco, quemando
etapas, preocupándonos tan solo de lo inmediato. Todo ha sido meticulosamente
preparado, como siempre y me siento fuerte física y mentalmente
para lograrlo. Desgraciadamente la mochila en esta ocasión será
un poco mas pesada. Nuestro compañero y amigo Ricardo Valencia
no podrá estar en esta aventura. Un maldito alud acabo con su vida
y con la de Santi en las laderas del Dhaulagiri. Soñaba con estar
aquí con nosotros, compartiendo escalada con Marta, Alberto, José
y un servidor. Soñaba con seguir viviendo, con seguir dándonos
todo aquello que solo el sabía entregarnos. Hemos perdido un gran
amigo, no solo de la montaña sino de la vida. Nada será
igual sin el y solo nos quedara el consuelo de haber tenido la fortuna
de conocer a una persona excepcional, con una categoría humana
fuera de lo común. Acompaño en el dolor a su fabulosa familia,
a los que tengo la suerte de conocer. Siempre estaré agradecido
a Ricardo por todo lo que me dió y su recuerdo me acompañará
en cada paso que de en la montaña y en mi vida cotidiana.
Carlos pauner
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