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LAS COSAS EN SU SITIO
Todo parecía perfecto, cuando nos proponíamos, hace
unos días, nuestro hermoso objetivo de acabar con la aclimatación
y quizás, haber tentado la suerte suprema allá arriba..
Todo era perfecto, salvo el tiempo. Ese gran día del arranque,
nuestro gozo se fue al pozo. Un brutal cambio de tiempo nos devolvió
a nuestro campo base y desde ese momento nieva, con rabia inusitada.
Las nubes lo cubren todo, la visibilidad es escasa, nieva de día
y de noche, a veces pequeñas bolitas redondas y secas,
a veces aguanieve y en otras ocasiones, copos grandes. Que desilusión.
Aunque me haya ocurrido esto muchas veces, nunca me he acostumbrado
al sabor amargo de esta sensación. Soñar la noche
de antes con la batalla, con las duras pendientes de nieve y hielo,
con el sol quemando tu rostro. Te levantas y que encuentras, lo
contrario, una jugarreta pérfida de la montaña que
lanza sobre ti todo lo maligno que tiene. Sólo nos queda
el tedio del paso lento del tiempo. Sentir a cada copo caído
que es un granito más en esa maligna cadena que hará
que nuestra ruta quede borrada y que, tal vez, nuestras tres tiendas
enterradas. Siempre es igual. Me esfuerzo en contar a los bisoños
que es parte del juego, que siempre ocurre lo mismo, que una vez
en no sé donde estuvimos así no sé cuantos
días y al final se triunfó... Sin embargo, la desilusión
va por dentro, la decepción quema mis venas y la hiel de
lo inevitable llena mi boca. No estamos hechos para esperar como
conejos, sentados bajo una lona. Estamos hechos para luchar, para
sufrir, para subir, para sobrevivir y sólo anhelamos que
llegue el momento de volver a la carga. No será hoy, ni
mañana... De momento todo esta en su sitio. La montaña
gana y nosotros, resistimos como podemos. Ya vendrán días
mejores...
Carlos pauner
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