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LA VIDA EN EL CAMPO
BASE
Aquí continuamos, a casi 5.000 m de altura, tratando de
hacer nuestra vida lo más llevadera posible. En estos días
de descanso, la rutina se impone. El desayuno, la tertulia, la
siesta, las cartas.. Todo se va sucediendo con una cadencia demoledora,
mientras la montaña nos contempla desde las alturas. El
tiempo sigue siendo bueno y casi todo el mundo está tratando
de poner fin a su proceso de aclimatación, para estar preparado
para los días definitivos. No todo ha sido un camino de
rosas. Un expedicionario austriaco ha dejado la vida en su intento
de subir a esta montaña. Sus ilusiones, sus esfuerzos,
sus recuerdos, todo, ha quedado tirado en un inhóspito
lugar a casi 8.000 m. Para él todo ha terminado, para los
que quedamos, un buen recordatorio de que sobrepasar los límites,
en ocasiones, no tiene camino de vuelta. No obstante, es difícil
reconocer este punto de no retorno. Las ganas de llegar, las ganas
de volver, el esfuerzo realizado, las ilusiones depositadas por
amigos y aficionados, todo esto, pesa como una losa a la hora
de tomar la decisión de renunciar. De cualquier forma,
es una lección que no deberemos olvidar en los días
venideros. Ojalá el tiempo se mantenga estable y podamos
continuar con nuestros planes. Aunque la aclimatación es
un poco justa, dado que llevamos muy poco tiempo aquí,
la idea es salir para arriba en un par o tres de días e
intentar llegar a lo más alto. Si la meteorología
nos lo permite y las fuerzas también, sería una
buena oportunidad para aprovechar estas circunstancias favorables
que la montaña nos brinda en estos momentos. Por eso la
vida cotidiana no es tran confortable como se pudiera pensar.
Todos estamos dando vueltas a un sinfín de cosas en nuestras
cabezas. El equipo que hay que subir, los pasos de la ruta, como
responderá el cuerpo a la altura, en definitiva, la eterna
duda de si seremos capaces o no. Pasamos horas sentados en una
piedra, con la mirada clavada en la montaña, intentando
descubrir alguna clave que nos tranquilice, que nos diga que si
que lo conseguiremos. Nervios y tiempo libre, una fatal combinación
que se introduce en nuestros cuerpos como un pérfido veneno.
Son las cosas del base, son las cosas de vivir en este confín
de la Tierra, teniendo por delante una difícil y dura misión.
Los días irán pasando y pronto, el resultado ya
no será una incógnita, sino una realidad. Esperemos
que coincida con nuestros deseos.
Carlos pauner
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