 |
AMBICIÓN
No hace ni 48 horas que bajé del Broad Peak. La garganta
destrozada, la cara quemada, los dedos helados, pero la mente
tranquila. Por fin he acabado con esta montaña, que me
ha hecho padecer más que ninguna. Aun dolorido y cansado,
abandono este campo base. Mi corazón me dice que tengo
que volver a casa, al calor, al hogar. Mi cabeza me dice otra
cosa. Vamos al G2, intentemos esta última cima de Pakistán.
Aprovechemos la aclimatación e intentemos un ataque rápido
a este ochomil. Mis compañeros ni lo dudan. Adelante líder,
vamos a esta nueva batalla. Casi no me lo creo. Todavía
con la voz rota, con los signos del Broad en mi cuerpo y comienzo
esta nueva aventura. Creo que es la decisión adecuada.
Estamos a 2 días de este nuevo campo base. Tenemos la aclimatación
necesaria y sobre todo, José y Marta necesitan luchar de
nuevo, sentir que su aventura en el Baltoro no ha terminado. Alberto
vuelve a casa. Su tiempo ha acabado y nos deja con el dolor de
verle partir hacia el valle. Nosotros vamos en sentido opuesto.
Si la montaña nos concediese un respiro de una semana,
podríamos volver con otra prestigiosa cima, y cerrar esta
expedición con un broche de oro. Dicen que la fortuna hay
que perseguirla, pues hagámoslo, soñemos que podemos,
dejemos atrás las limitaciones de nuestros cuerpos y vayamos
a por todas. Ojalá haya suerte y el Gasherbrum II nos de
la máxima gloria, el doblete, casi lo imposible. La suerte
está echada y nuestra decisión es firme.
Carlos Pauner
|