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A MALA CARA
Si señor, esta es la cara que se me ha quedado tras soportar
una semana de frio, viento y miseria. El mal tiempo no ha dado
tregua y nos ha hecho atrincherarnos en nuestras pequeñas
tiendas como osos en sus guaridas de invierno. Afortunadamente
el pronóstico del tiempo dice que algo va a cambiar en
los próximos días. el tiempo seco se instaura para
esta semana y no cabe duda de que aquí vamos a tener nuestra
oportunidad. La montaña se ha cargado de nieve fresca y
hemos dejado pasar unos días para que descargue lo que
considere oportuno. Después, a mala cara, a todo o nada,
haremos un intento hasta lo más alto. Nuestros días
de cima van a ser jueves o viernes y no va a haber más.
Vamos a intentar subir hasta la cima y si sale, seremos tremendamente
felices. Si no es así, buscaremos fortuna en otros lares.
Para bien o para mal, los tiempos de trabajar controladamente,
de equipar, de ir ganando metros poco a poco, ya son historia.
Ahora sólo queda la opción de triunfar o no. No
hay medias tintas y eso confiere una magia especial a estos momentos.
Hay tensión, excitación, nerviosismo por conocer
como nos vamos a comportar allá arriba, sobre todo en los
más primerizos. También nos preguntamos como estará
la montaña, como estarán esas peligrosas placas
de viento que se habran formado, sin duda, estos días,
en los pasos cercanos a la cumbre. No hay mucho más que
decir. La aclimatación tendrá que ser suficiente.
Las condiciones de la montaña serán las que sean
y nuestras fuerzas, ay, nuestras fuerzas, pronto sabremos hasta
donde llegan. Ojalá dentro de unos días os pueda
contar que todo ha acabado bien, que hemos triunfado en nuestros
propósitos y que todos estamos abajo sanos y salvos. Se
que esto es muy difícil y la experiencia me hace plegarme
a la realidad. Por eso ya no sueño, ya no creo en esos
cuentos y sólo espero que lo que tenga que narrar sea lo
mejor posible dentro de la aplastante realidad. Suerte y gloria
para todos.
Carlos pauner
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